La sala fue la primera que existió en Buenos Aires y se levantó en la esquina de las calles San Carlos y San José (actuales Alsina y Perú).

Según cuenta la historia, el 30 de noviembre de 1783, el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo mandó crear en Buenos Aires una Casa de Comedias. En su escrito decía: “no sólo lo conceptúan muchos políticos como una de las mejores escuelas para las costumbres, para el idioma y para la urbanidad general, sino que es conveniente en esta ciudad que carece de diversiones públicas”. Así nació el Teatro de La Ranchería.

La sala fue habilitada en forma provisoria en un galpón de depósito, con la idea de construir más tarde un recinto definitivo, pero ese proyecto nunca se llegó a concretar.

Primero fue criticada y cuestionada pero, poco a poco, se fue transformando en el centro de la actividad lírica y teatral de la ciudad, gracias a la buena elección de obras y autores de la lírica y el teatro clásico español.

En ese sitio se representaron obras de Lope de Vega, entre los más destacados, y del porteño Lavardén. Éste se consagró en 1786, cuando presentó su tragedia en verso “Siripo”, primera obra de teatro de tema no religioso escrita en el territorio de la actual Argentina. Como complemento de los dramas y comedias, se ofrecían tonadillas –como se hacía por la época en España– que cantaban las actrices y los actores con acompañamiento de guitarra y que concluían con el baile de boleras y seguidillas.

Como una forma de publicidad, en la botica de Los Angelitos, en la esquina de las calles San Pedro y San Carlos (actuales Chacabuco y Alsina) se ponía un farol que servía para anunciar las funciones.

Durante la época de carnaval, después que el teatro quedaba inactivo, se realizaban en la sala los famosos Bailes Populares de Carnaval, a los que acudía el público disfrazado a bailar la danza favorita de la época: el fandango.

El 16 de agosto de 1792, un incendio lo destruyó por completo.

Juan María Gutiérrez (estadista, jurisconsulto, agrimensor, historiador, crítico y poeta argentino) expresó en un texto: “se incendió con uno de los cohetes disparados desde el atrio de la iglesia de San Juan Bautista del convento de Capuchinas, cuya colocación se celebraba. Algunos comentarios piadosos debieron hacer las madres y sus capellanes sobre aquel fuego del Cielo que reducía a cenizas la casa del error y de los placeres mundanos”.

Jamás se supo si fue accidente o atentado. Cabe destacar que la jerarquía católica no veía con mucha simpatía la presencia del teatro, por considerarlo pecaminoso, ni compartía la política progresista del virrey Vértiz quien, además, había introducido la imprenta en la ciudad.

Para homenajear permanentemente al Teatro de La Ranchería, cada 30 de noviembre, día de su inauguración, se celebra en Argentina el “Día del Teatro Nacional”. 

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